Habacuc: un hombre que espero en Dios

Se sabe poco de la historia de Habacuc quien fue un hombre que vivió en la nación de Israel y al cual se le atribuye que escribió el libro que lleva el mismo nombre, este libro esta reconocido como inspirado por Dios y se encuentra dentro del canon bíblico, fue escrito según los expertos cerca del año 612 a. de C. y esta clasificado dentro de los profetas menores junto con: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.

En este libro podemos ver el carácter de Habacuc y su confianza en Dios, aunque es un libro corto, el mensaje tiene mucho peso, primero encontramos al profeta quejándose con Dios acerca de las injusticias que existen en su época, de cómo el hombre perverso al parecer no hay quien lo pueda parar, que los injustos cada vez tienen mas, cómo la justicia se ha torcido a causa de la maldad del hombre; el profeta al ver toda esta situación le dice a Dios “¿hasta cuándo clamaré a ti oh Jehová y escucharás? , porque te busco a causa de la violencia, salvanos”. Pero, no nos confundamos en la manera de cómo Habacuc se queja, porque si leemos el primer capítulo de su libro notamos que en todo momento él exalta el nombre de Dios, ensalsa el poderío que tiene, el no se atreve a hablar de otra manera a Dios, lo hace con respeto y siempre exaltando su nombre.

Habacuc sabe que el único que puede ayudarlo es Dios y nadie mas, pero el profeta se ha cansado de ver tanta maldad a su alrededor y ese es el motivo de su queja, aunque, como ya veremos mas adelante la respuesta que le da Dios lo hace temblar.

En el capítulo 2 notamos que después de interponer su queja delante de Dios (se entiende que lo hizo en oración), dice que va a estar muy atento de lo que Dios le va a responder. El ministerio de profeta, no era del hombre darlo sino de Dios, de alguna manera Dios hacía entender a la persona escogida que le había sido dado ese ministerio y era respaldado porque Dios les permitía ver lo que todavía no pasaba, pero toda visión era para alertar al pueblo de Israel que por caminar lejos de Dios se estaba acercando su destrucción. Habacuc sabía que en cualquier momento Dios le iba a responder por eso esta atento de la respuesta.

Cuando Dios le responde, le ordena que debe de escribir todo en un libro y le muestra todo el mal que va a llegar sobre el pueblo de Israel porque se alejaron de Dios e hicieron dioses falsos delante de ellos para adorarlos y quemar sacrificios para ellos, esto es una ofensa muy grande para Dios que cuando no se arrepiente el pueblo, entonces, es tiempo de recordarles que es Dios al único que deben de rendir adoración.

El pueblo de Israel en la época del profeta Habacuc, estaba bajo el dominio de los Asirios, un pueblo implacable que los había sumergido en muchos sufrimientos e injusticias.

Dios le muestra al profeta Habacuc que utilizaría una nación mas poderosa llamada Babilonia para castigar a los Asirios y cómo sería arrasada la tierra por la furia de esta nueva potencia mundial.

Habacuc entiende que toda la tierra y su plenitud le pertenece a Dios, y aunque acepta el mal que viene por la desobediencia del pueblo, dice estar aterrado de la visión que Jehová le había mostrado.

En el capítulo 3 podemos leer una oración hermosa que hace el profeta y en donde podemos ver la confianza que tiene en Dios por medio de su fe en Él, esto le hace escribir estos hermosos versos:

“Aunque la higuera no dé renuevos,
ni haya frutos en las vides;
aunque falle la cosecha
del olivo,
y los campos no produzcan alimentos;
aunque en el aprisco no haya ovejas,
ni ganado alguno en los establos;
aun así, yo me regocijaré en el Señor,
me alegraré en Dios, mi libertador!
Jehová el Señor es mi fortaleza
da a mis pies ligereza de una
gacela
y me hace caminar por las alturas.”

Habacuc 3: 17-19

Habacuc, se conoce como un hombre íntegro que caminó de la mano de Dios, un hombre que puso SU FE en Él sabiendo que tiempos muy malos venían adelante pero su alabanza y confianza en Dios no disminuyo.

El profeta Habacuc puede ser un ejemplo para cada uno de nosotros, que aunque los problemas esten del tamaño que sean, nuestro único amparo y fortaleza es Dios y en él podemos esperar confiadamente a que nos ayudará a salir de ese terrible problema que nos acecha.

Fuente: Artigoo.com

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